Cuando dos rayos de luz se encuentran en un cristal, pueden generar un tercer rayo con una frecuencia diferente. Para que este proceso sea eficiente, las ondas deben ir al mismo paso, como dos personas que caminan juntas sin desincronizarse. Antes se usaban dos trucos: o se elegía un cristal con las propiedades adecuadas, o se cortaba en capas finas. Ambos métodos se idearon hace más de sesenta años y cada uno tiene sus limitaciones.
Los autores del estudio proponen una tercera vía. Apilan finas láminas de cristal unas sobre otras y giran ligeramente cada una. Este 'pastel de capas' permite controlar el paso de las ondas de luz sin cambiar el material en sí. En el experimento, apilaron ocho capas y lograron un ajuste casi perfecto del paso. Y con una pila de dos capas pudieron encender y apagar por completo la generación del nuevo rayo.
Este enfoque hace que los dispositivos para mezclar luz sean flexibles: el ajuste se puede modificar sobre la marcha. Esto podría ser útil en láseres, dispositivos cuánticos y nuevos materiales que controlan la luz.
Una pila de ocho finas láminas de cristal, de grosor menor que un cabello humano, puede reemplazar un voluminoso sistema de lentes y prismas.