En el cúmulo estelar NGC 2158, que tiene más de mil millones de años, los astrónomos han contado con qué frecuencia las estrellas viven en parejas. El telescopio Hubble observó el cúmulo durante mucho tiempo para poder ver incluso las estrellas más tenues, aquellas con menos de un tercio de la masa del Sol. Resulta que las parejas no son igual de comunes: entre estrellas con masa similar a la del Sol, la mitad tienen compañera, mientras que entre las ligeras, cinco veces menos masivas que el Sol, solo una de cada diez.
Esta diferencia coincide con lo que los astrónomos observan en las estrellas cercanas a nosotros, en el campo galáctico. Esto sugiere que las reglas para formar parejas son probablemente las mismas en todas partes. Pero también hay una sorpresa: hay menos estrellas muy pequeñas de lo que predicen los modelos. Y alrededor de un tercio de la masa solar, las estrellas muestran una caída en sus propiedades, similar a la que ya se había observado en estrellas cercanas. Posiblemente sea un rastro de cómo cambia el modo de quemar helio en el interior de estas estrellas.
En el cúmulo NGC 2158, las estrellas dobles son más comunes entre las masivas: entre estrellas con la masa del Sol, el 52% tienen compañera, pero entre las cinco veces menos masivas, solo el 11%.