Las moléculas ultrafrías son un material prometedor para la computación cuántica, pero reunirlas en un arreglo ordenado, como huevos en una caja, no es tarea fácil. Se ha propuesto un método para cargar moléculas una a una en pinzas ópticas o redes directamente desde el gas. Las moléculas quedan de inmediato en el estado de movimiento más tranquilo.
El secreto está en la fuerte repulsión entre moléculas protegidas por microondas. Gracias a ella, dos moléculas no pueden acabar en la misma trampa: el lugar está ocupado y la segunda no tiene manera de entrar. La probabilidad de éxito supera el 99% para trampas pequeñas y moléculas polares.
Este enfoque abre la puerta a grandes arreglos ordenados de moléculas polares para computación cuántica, simulación y mediciones de altísima precisión.
Las moléculas polares, como pequeños imanes, interactúan fuertemente entre sí: esto les impide compartir una trampa, pero también las hace útiles para tareas cuánticas.