
Una región del espacio donde se utiliza la luz para confinar y sostener partículas pequeñas como átomos.Una trampa óptica es un dispositivo que utiliza luz láser enfocada para sostener y manipular objetos microscópicos, desde átomos individuales hasta diminutas partículas de polvo. El principio fundamental es que la luz transporta momento, y cuando los fotones son refractados o dispersados por un objeto, le transfieren ese momento, creando una fuerza. En un haz láser fuertemente enfocado, esta fuerza puede dirigirse hacia el punto focal, creando efectivamente un pozo de energía potencial que confina la partícula en tres dimensiones. Esta técnica se denomina a menudo 'pinzas ópticas' cuando se usa para partículas más grandes como perlas o células, y 'redes ópticas' cuando se utiliza para organizar átomos en patrones periódicos.
Arthur Ashkin, en los Laboratorios Bell, demostró la primera captura óptica de partículas en 1970 y, más tarde, en la década de 1980, desarrolló las pinzas ópticas para objetos biológicos. Por este trabajo recibió el Premio Nobel de Física en 2018.
La clave está en la fuerza de gradiente. Un haz láser con perfil de intensidad gaussiano se enfoca mediante una lente de alta apertura numérica. Una partícula dieléctrica (como una perla de vidrio o un átomo) experimenta una fuerza proporcional al gradiente de intensidad del campo luminoso. Dado que el haz es más brillante en su centro, la partícula es atraída hacia la región de mayor intensidad. La fuerza de dispersión, que empuja la partícula a lo largo de la dirección del haz, es contrarrestada por el fuerte gradiente axial cerca del foco, lo que resulta en una trampa estable. Para los átomos, el mecanismo es ligeramente diferente: el campo eléctrico oscilante de la luz induce un momento dipolar eléctrico en el átomo, y la energía de interacción depende de la intensidad local, creando un pozo de potencial conservativo.
Las trampas ópticas se utilizan para manipular moléculas individuales en biofísica (por ejemplo, para estudiar motores moleculares), para enfriar y confinar átomos en computación cuántica y mediciones de precisión, y para clasificar partículas microscópicas en dispositivos de laboratorio en un chip.
Las pinzas ópticas pueden sostener y estirar una hebra individual de ADN, lo que permite a los científicos medir directamente sus propiedades mecánicas.











