En una cámara oscura, donde la temperatura está solo cuatro grados por encima del cero absoluto, reposa un cristal de zafiro del tamaño de un grano de arroz. Cuando un neutrino —una partícula fantasma que apenas interactúa con la materia— lo atraviesa, el cristal se estremece y se calienta una fracción insignificante de grado. Esa respuesta térmica es captada por sensores ultraprecisos en los bordes del cristal.
Pero el instrumento no solo oye neutrinos. Por debajo de una energía de unos pocos cientos de electronvoltios (un millón de veces menos que la energía de la picadura de un mosquito) aparece un enjambre de señales extra. Los físicos lo llaman exceso de baja energía y aún no saben qué lo produce. En el nuevo trabajo se pusieron a prueba dos hipótesis: si la culpa era de partículas extrañas que atraviesan el detector, y cómo influye la rapidez con la que el cristal se enfría antes de las mediciones.
La primera hipótesis se descartó: se varió el nivel de ruido externo y el número de señales extra permaneció igual. En cambio, la velocidad de enfriamiento resultó importante. Cuando el cristal se enfriaba despacio, al principio de las mediciones había notablemente menos señales extra. Después, independientemente de las condiciones, su número disminuía siguiendo la misma ley de potencias: algo así como la nieve que se derrite, que primero desaparece rápido y luego cada vez más lento. El exponente resultó idéntico para todos los conjuntos de datos: −0.59 con una incertidumbre de 0.06.
Esto significa que las señales extra nacen en el interior del propio detector y poco a poco se "queman" con el tiempo. Comprender esto ayudará a futuros experimentos a limpiar los datos del fondo y a capturar con mayor precisión los esquivos neutrinos.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.07687
The NUCLEUS experiment aims to detect coherent elastic neutrino-nucleus scattering of reactor antineutrinos using low-threshold, gram-scale cryogenic calorimeters. Similar to other low-threshold experiments, NUCLEUS observes a sharp rise in the event rate below a few hundred eV, referred to as the low energy excess (LEE), whose origin remains yet unidentified. Building on results from the NUCLEUS testing and commissioning at the Technical University of Munich and from previous characterization campaigns, we present a comprehensive study of the background rate measured with a sapphire detector equipped with two transition-edge sensors under various experimental conditions. We find no evidence for a dependence of the LEE rate on the particle background level, whereas the results indicate that slower cooling-down procedures lead to lower initial LEE rates. The behavior of the LEE rate during the same cooldown is comparable across the measurements and is best described by a power law with a common exponent across datasets of $$(-0.59 \pm 0.06)$$, when time is expressed from the moment the detector reaches the 4 K temperature. These findings provide valuable guidance for future LEE mitigation strategies in the NUCLEUS experiment.
Una energía de unos pocos cientos de electronvoltios corresponde a una temperatura de millones de grados si se convierte por partícula, pero en el cristal es solo un diminuto temblor de los átomos.