
La temperatura más baja posible teóricamente, en la que las partículas tienen un movimiento térmico mínimo.El cero absoluto es la temperatura teórica en la que un sistema tiene la mínima energía posible, correspondiente a 0 K en la escala kelvin (-273,15 °C o -459,67 °F). A esta temperatura, las partículas tienen el menor movimiento térmico posible, pero no dejan de moverse por completo: permanece la energía de punto cero cuántica. El cero absoluto es un límite que se puede aproximar pero nunca alcanzar exactamente, según la tercera ley de la termodinámica. La búsqueda de temperaturas cada vez más bajas ha llevado a descubrimientos notables, como la superconductividad, la superfluidez y la condensación de Bose-Einstein.
El concepto de cero absoluto fue propuesto por primera vez por Guillaume Amontons en 1702, quien observó que la presión del aire desaparecería a cierta temperatura. Lord Kelvin formalizó la escala de temperatura absoluta en 1848, y la tercera ley de la termodinámica fue formulada por Walther Nernst en 1906.
Alcanzar temperaturas cercanas al cero absoluto requiere extraer energía de un sistema. Esto se logra típicamente mediante técnicas criogénicas como los refrigeradores de dilución, que utilizan una mezcla de helio-3 y helio-4 para alcanzar temperaturas por debajo de 0,1 K, o el enfriamiento por láser, que emplea fotones para frenar átomos, llegando a temperaturas en el rango de microkelvin. La tercera ley de la termodinámica establece que a medida que la temperatura se acerca al cero absoluto, la entropía de un cristal perfecto tiende a cero, lo que hace imposible alcanzar exactamente 0 K en un número finito de pasos.
Las temperaturas ultrabajas se utilizan en la computación cuántica para mantener la coherencia de los qubits, en mediciones de precisión como los relojes atómicos, y en el estudio de la física fundamental, incluida la búsqueda de materia oscura.
En 2015, científicos de la Universidad de Bremen lograron una temperatura de 38 picokelvin (3,8 × 10^-11 K) en un gas de átomos de rubidio, la temperatura más baja jamás registrada en un laboratorio.
















