El estudio de la galaxia DF9, parte de la cadena de objetos en el campo de NGC 1052, confirma que carece de materia oscura, al igual que las previamente estudiadas DF2 y DF4. Con el instrumento KCWI en el telescopio Keck se midió la dispersión estelar de velocidades: 6.5^{+3.9}_{-4.3} km/s. Esto concuerda con la dispersión esperada de 8.3^{+0.9}_{-1.4} km/s para una masa estelar de 1.4×10^8 M⊙ sin considerar materia oscura. Si DF9 tuviera un halo típico de materia oscura de 1.4×10^10 M⊙, la dispersión sería de 24±3 km/s, lo cual se descarta a un nivel >3σ. El resultado no depende de la distancia supuesta a la cadena (detalles en el Apéndice B). Esta es la tercera confirmación de un canal de formación único: el escenario de la 'bala enana', que predice la ausencia de materia oscura en todas las galaxias de este grupo.
A 65 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de la Ballena, se refugian tres galaxias enanas galaxias: DF2, DF4 y DF9. Todas ellas han sido declaradas «galaxias sin materia oscura», una misteriosa sustancia invisible que normalmente mantiene unidas a las estrellas. Su existencia fue sospechada por Fritz Zwicky y Vera Rubin ya en el siglo pasado, al observar el movimiento demasiado rápido de objetos lejanos.
Los astrónomos midieron la velocidad a la que se mueven las estrellas en DF9. Resultó que deambulan a paso de peatón, a unos 6,5 km/s. Para comparar: nuestro Sol gira alrededor del centro de la Vía Láctea 30 veces más rápido. Normalmente en las galaxias, las estrellas se agitan, empujadas por la masa invisible. Aquí, su paso pausado indica que toda la gravedad proviene solo de los propios astros. La materia oscura no tiene nada que ver.
El secreto del nacimiento de estas galaxias es tan simple como un colador de cocina. Hace mucho tiempo, dos sistemas enanos chocaron de frente. Su gas —materia ordinaria— se atascó y se condensó, como espaguetis en un escurridor. Y la materia oscura, al no interactuar con nada, se filtró más lejos, como agua. Al final, del gas aglutinado nacieron estrellas, formando una cadena de galaxias que quedaron sin componente oscuro. Esto ocurre muy raramente, pero es precisamente lo que explica la existencia de DF2, DF4 y DF9.
🎯 Si imaginamos la galaxia DF9 como una calle urbana, sus estrellas son peatones que caminan a 6,5 km/s. En cambio, la Vía Láctea es una pista de carreras, donde los astros corren como monoplazas de Fórmula 1 bajo las órdenes de un controlador invisible.