Los astrónomos encontraron otra galaxia sin materia oscura: DF9. Pertenece a un grupo donde ya se conocen otros dos objetos similares. Las mediciones mostraron que las estrellas en DF9 se mueven como si no hubiera masa invisible alrededor. Es como un carrusel que gira sin motor, solo por los niños sentados en él. ¿Podrán grupos enteros de galaxias nacer sin materia oscura?
A 65 millones de años luz de la Tierra, en la constelación de la Ballena, se refugian tres galaxias enanas galaxias: DF2, DF4 y DF9. Todas ellas han sido declaradas «galaxias sin materia oscura», una misteriosa sustancia invisible que normalmente mantiene unidas a las estrellas. Su existencia fue sospechada por Fritz Zwicky y Vera Rubin ya en el siglo pasado, al observar el movimiento demasiado rápido de objetos lejanos.
Los astrónomos midieron la velocidad a la que se mueven las estrellas en DF9. Resultó que deambulan a paso de peatón, a unos 6,5 km/s. Para comparar: nuestro Sol gira alrededor del centro de la Vía Láctea 30 veces más rápido. Normalmente en las galaxias, las estrellas se agitan, empujadas por la masa invisible. Aquí, su paso pausado indica que toda la gravedad proviene solo de los propios astros. La materia oscura no tiene nada que ver.
El secreto del nacimiento de estas galaxias es tan simple como un colador de cocina. Hace mucho tiempo, dos sistemas enanos chocaron de frente. Su gas —materia ordinaria— se atascó y se condensó, como espaguetis en un escurridor. Y la materia oscura, al no interactuar con nada, se filtró más lejos, como agua. Al final, del gas aglutinado nacieron estrellas, formando una cadena de galaxias que quedaron sin componente oscuro. Esto ocurre muy raramente, pero es precisamente lo que explica la existencia de DF2, DF4 y DF9.
🎯 Si imaginamos la galaxia DF9 como una calle urbana, sus estrellas son peatones que caminan a 6,5 km/s. En cambio, la Vía Láctea es una pista de carreras, donde los astros corren como monoplazas de Fórmula 1 bajo las órdenes de un controlador invisible.