Siete horas: eso dura el año en el planeta TOI-4552b. Se precipita alrededor de su estrella más rápido que algunas lunas alrededor de la Tierra. La estrella es una tenue enana roja, cuatro veces más pequeña que el Sol, pero el planeta está tan pegado a ella que recibe cientos de veces más calor que nosotros.
Un equipo de astrónomos verificó el hallazgo del telescopio espacial TESS con una decena de telescopios terrestres. El planeta resultó ser real, no un error de medición: su sombra sobre la estrella fue vista por varios observatorios en distintos puntos de la Tierra. Los espectrógrafos NIRPS y HARPS midieron cómo la estrella se bambolea ligeramente por la atracción del planeta, y de ahí calcularon su masa: 1,83 masas terrestres. Su radio es un poco mayor que el terrestre: 1,11. Estos dos números hablan de su composición: en el interior de TOI-4552b hay más hierro que en el nuestro. El núcleo del planeta ocupa aproximadamente la mitad de su volumen; en la Tierra, esa fracción es de alrededor de un tercio.
El planeta no solo destaca por su año récord. Su estrella es sorprendentemente tranquila: casi no tiene manchas ni erupciones, que suelen estorbar a la hora de observar la atmósfera de un planeta. Y la propia atmósfera, si existe, está muy caliente y por eso brilla intensamente en el infrarrojo. El telescopio James Webb podrá descomponer esa luz en colores y averiguar de qué está hecho el aire de este mundo de hierro. Si tenemos suerte, veremos por primera vez la atmósfera de un planeta rocoso alrededor de una enana roja.
Siete horas y vuelve a amanecer. Ese es el ritmo de vida en TOI-4552b, si es que se le puede llamar vida.
La densidad de TOI-4552b es de 7,74 gramos por centímetro cúbico. Es casi como la del hierro puro: un cubo de ese planeta del tamaño de un dado pesaría como un buen martillo.
En la serie «The Expanse», los colonos viven en asteroides con ciclos diarios cortos, pero un planeta con un año de siete horas es cosa de la novela «Cita con Rama», donde el tiempo corre de otra manera.