La película lagrimal del ojo es una capa finísima de líquido que protege la córnea y mantiene la nitidez de la visión. Normalmente se la representa como una superficie perfectamente lisa, pero la córnea real, incluso la sana, está cubierta de irregularidades microscópicas. En una nueva investigación, los científicos han construido un modelo que tiene en cuenta esa rugosidad, así como el deslizamiento del líquido sobre la superficie, las fuerzas moleculares de atracción y el transporte de lípidos en la interfaz con el aire.
El modelo mostró que cuanto mayor es la amplitud de las irregularidades, más rápido pierde estabilidad la película y se rompe. Los cálculos coincidieron con los datos experimentales. Resultó que el lugar de la ruptura depende de la perturbación inicial, y el tiempo de ruptura, del coeficiente de deslizamiento, la amplitud de la rugosidad y el espesor inicial de la película.
Estos resultados explican por qué a veces las lentes de contacto dejan de mantenerse en el ojo. Comprender cómo afectan las irregularidades de la córnea a la película lagrimal ayudará a crear lentes y gotas oftálmicas más cómodas.
La película lagrimal se renueva con cada parpadeo, y su espesor es de solo unos pocos micrómetros, como el de una telaraña.