En teoría, un cúbit vive un millón de años, pero en la práctica solo aguantaba una hora. Dos iones de iterbio, enfriados con láser, funcionaron más de 10 horas. Se consiguió que «sintieran» el ruido de forma sincronizada, como flotadores en las olas. Este truco abre el camino hacia computadoras cuánticas fiables.
🎯 Si una operación cuántica durara un microsegundo, en 10 horas se podrían realizar 36 000 millones de esas operaciones sin un solo error.
🎬 Una memoria tan estable recuerda al núcleo computacional de la novela «El ladrón cuántico», capaz de almacenar una personalidad para siempre.