Los bits cuánticos se parecen a una moneda girando: se mantiene de pie mientras gira, pero la más mínima vibración la derriba. Los físicos encontraron una manera de mantener el giro durante más de diez horas, ocultando los iones de las interferencias. Este récord acerca las computadoras cuánticas confiables. ¿Podrá la información cuántica algún día almacenarse durante años?
Un bit cuántico común se destruye con la más mínima perturbación: calor, campo magnético. Los físicos hicieron trabajar un par de átomos para que el desorden no borrara la información. Esta se codificaba no en cada átomo, sino en la diferencia de sus estados, como la tensión de una cuerda entre dos boyas. Cualquier ruido mece ambas boyas por igual, así que la distancia entre ellas no cambia. Con ayuda del seguimiento láser preciso, los científicos monitorizaron esa diferencia.
El experimento con iones de iterbio mostró que el par entrelazado retuvo la información cuántica durante 10,5 horas, como una cuerda entre boyas que permanece tensa todo un día de tormenta. Esta estabilidad es comparable a la precisión de los púlsares. Antes, un cúbit individual se degradaba en una hora. En ese tiempo se pueden realizar 36 000 millones de operaciones sin error, más de lo que la mayoría de computadoras cuánticas necesitará. El método amplía los trabajos de David Wineland, pionero de las trampas de iones, y abre camino a sistemas fiables sin protección aparatosa.
🎯 Si una operación cuántica durara un microsegundo, en 10 horas se podrían realizar 36 000 millones de esas operaciones sin un solo error.
🎬 Una memoria tan estable recuerda al núcleo computacional de la novela «El ladrón cuántico», capaz de almacenar una personalidad para siempre.