Recientemente, se ha detectado preliminarmente glicolamida (isómero del aminoácido glicina) en un núcleo protostelar caliente con el telescopio ALMA. Siete líneas espectrales indicaron una abundancia de aproximadamente 1.7×10⁻¹⁰ respecto al H₂. La similitud de las proporciones con formamida y acetamida en diferentes entornos sugiere una red unificada de amidas, como un puente químico entre el material interestelar y la cuna de la estrella. Esto confirma que moléculas importantes para la vida sobreviven las turbulentas etapas de formación estelar.
Los radiotelescopios captaron la radiación del objeto celeste G358.93-0.03 MM1, un caliente capullo dentro del cual se enciende una estrella masiva. En ese resplandor se detectaron líneas de glicolamida, una delicada molécula de carbono.
La frágil estructura no se desintegró cerca del joven sol, donde el calor debería haberla reducido a átomos.
Las ideas de Fred Hoyle de hace medio siglo sobre que el polvo interestelar puede gestar química orgánica compleja recibieron nueva confirmación. La comparación con la nube fría G+0.693-0.027 mostró que la proporción de glicolamida y sus parientes —amidas fórmica y acética— es la misma en la zona caliente que en la helada. Se esperaba que el calor alterara todas las proporciones, pero la receta se mantuvo. Es como un libro de cocina que resiste el horno ardiente.
Este hecho sugiere una «red amídica» única que une las nubes de hidrógeno con los glóbulos protoestelares. La memoria química sobrevive: el nacimiento de soles no borra las recetas moleculares. Los ingredientes de la vida, grabados en el polvo cósmico, viajan a través de los hornos estelares y siguen siendo reconocibles.
🎯 La glicolamida es un isómero de la glicina: reordena dos átomos y tienes un aminoácido, del que están hechas nuestras proteínas. La naturaleza parece haber confundido un solo enlace, creando un borrador molecular.
🎬 Fred Hoyle, mencionado antes, describió en la novela «La nube negra» una nube interestelar inteligente. Ahora en nubes reales se ha encontrado materia orgánica que resiste el calor estelar y conserva su huella molecular.