En el mismísimo horno de una estrella en formación, los astrónomos divisaron la molécula de glicolamida, pariente de un aminoácido. Resulta que la química orgánica compleja no solo sobrevive al fuego de las guarderías estelares, sino que además conserva las «proporciones de la receta» de la nube fría. Así, la química de la vida viaja a través de las tormentas cósmicas.
🎯 La glicolamida es un isómero de la glicina: reordena dos átomos y tienes un aminoácido, del que están hechas nuestras proteínas. La naturaleza parece haber confundido un solo enlace, creando un borrador molecular.
🎬 Fred Hoyle, mencionado antes, describió en la novela «La nube negra» una nube interestelar inteligente. Ahora en nubes reales se ha encontrado materia orgánica que resiste el calor estelar y conserva su huella molecular.