Un rayo de luz puede convertirse por sí solo en el «gato de Schrödinger»: se desdobla en dos fases, como un péndulo que oscila a la vez hacia la izquierda y hacia la derecha. No es un truco, sino el resultado de las vibraciones cuánticas del vacío al duplicar la frecuencia. Estos estados cuánticos macroscópicos abren camino a nuevas tecnologías de comunicación y medición.
🎯 El vacío cuántico no está vacío: si se comprime rápidamente el espacio vacío, aparecen fotones reales — el efecto Casimir dinámico.