Cada molécula es como un juego de construcción de átomos: las mismas piezas pueden ensamblarse de maneras distintas. Dos ensamblajes con el mismo conjunto de átomos pero diferente geometría se denominan isómeros. Si uno se obtiene del otro por una simple rotación alrededor de un enlace, se trata de confórmeros, como un brazo doblado y uno estirado. Si hay que romper un enlace y recolocar grupos, son isómeros geométricos, como un guante izquierdo y uno derecho.
En el medio interestelar, estos pares no son raros. Los autores recopilaron datos de 16 pares: 13 confórmeros y 3 geométricos. La diferencia de energía entre las formas va de 10 a 2667 kelvin (en unidades de temperatura). Se observaron en nubes con temperaturas de 7,5 a 300 kelvin. La proporción entre las formas de alta y baja energía oscila entre 0,009 y 4. Si solo importara el calor, las formas de alta energía serían escasas. Pero en nubes frías a menudo son más abundantes de lo que les correspondería.
Esto significa que en el espacio no solo actúan el calentamiento y el enfriamiento. Las formas pueden generarse a distintas velocidades en la superficie de los granos de polvo, cambiar su geometría por efecto de la luz o durante la evaporación del hielo. Estos procesos deben incluirse en los modelos de química del medio interestelar. Para ello se necesitan espectros de laboratorio de los isómeros de alta energía y cálculos químico-cuánticos de las transiciones entre formas.
La diferencia de energía entre dos formas de una molécula puede ser menor que la energía de un solo cuanto de radiación de microondas, pero en una nube fría estas formas no se interconvierten durante millones de años.