Se lanzan dos monedas en ciudades distintas, pero siempre caen del mismo lado. Los físicos llaman a esto entrelazamiento: las partículas se comportan como si hubiera un hilo invisible entre ellas. Pero ¿y si el hilo no fuera instantáneo, sino simplemente muy rápido, aunque sin superar la velocidad de la luz? Entonces, entre las mediciones podría colarse alguna señal, y las coincidencias se explicarían sin necesidad de magia.
Los autores del nuevo trabajo montaron un experimento en el que separaban los dos detectores a distancias diferentes, mientras la señal de tiempo exacto se enviaba por un cable ordinario. Si entre las partículas viajara una señal lenta, no le daría tiempo a llegar de una estación a la otra antes de que terminara la medición. Pero las correlaciones se mantenían a cualquier distancia. Así que no hay ningún "cartero" oculto.
Este resultado cierra la última rendija fundamental en las pruebas de no localidad cuántica. Ahora podemos afirmar con más seguridad que, en el nivel más fundamental, el mundo no obedece a la lógica habitual según la cual todo se propaga a una velocidad no superior a la de la luz.
En los primeros experimentos sobre entrelazamiento, los detectores estaban en la misma habitación, y una "señal" podría haber tenido tiempo de viajar entre ellos. Ahora la distancia se varía desde metros hasta cientos de metros, sin tocar el resto del montaje.
En la serie "Dark", el entrelazamiento permite comunicarse a través del tiempo, pero los experimentos reales muestran que no se necesita ningún portador de información entre las partículas.