El láser de diamante convierte casi la mitad de la energía de bombeo en brillante luz amarilla, con una eficiencia del 47,7%, todo un récord para este tipo de dispositivos. Pero su principal virtud no es la potencia, sino la excepcional pureza del color: el rayo es tan monocromático que podría compararse a un instrumento musical que emite una sola nota sin el más mínimo temblor.
La frecuencia de la luz se estabilizó utilizando las líneas de absorción del vapor de sodio, ese mismo elemento que da el familiar tono anaranjado a las farolas. Gracias a esto, la inestabilidad se redujo a 6 hercios: si la frecuencia del láser fuera el tictac de un reloj, el error no superaría un segundo en un millón de años.
Esta estabilidad abre la puerta a telescopios capaces de observar las atmósferas de exoplanetas lejanos, y a ordenadores cuánticos donde cada fotón debe llegar exactamente a tiempo.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2603.27191
High-power lasers with narrow linewidth and high beam quality in the visible spectrum are essential for emerging quantum and space technologies. Here we report significant advances in diamond Raman lasers, generating diffraction-limited yellow light at 589 nm with output power up to 35 W and enhanced single-frequency stability. The optical-to-optical efficiency from the pump reaches 47.7%, representing a record efficiency for this class of devices. More importantly, the extreme linewidth-narrowing of Raman lasing in diamond enables a reduction in frequency noise exceeding six orders of magnitude, resulting in a measurement-limited intrinsic linewidth of 6 Hz at the maximum power. The laser is further stabilized to the sodium D2a saturation-absorption transition, making it well-suited for sodium-based space and quantum experiments. These results represent a major step toward continuous-wave, high-power, single-frequency laser sources across the visible spectrum that combine ultranarrow linewidth, high efficiency, and near-diffraction-limited beam quality for advanced quantum and space applications.
Ese mismo amarillo que ilumina las farolas se lleva aquí al límite de la precisión: su frecuencia es inalterable con una exactitud de milmillonésimas.