El neutrón es una partícula sin carga eléctrica, y atraparlo es difícil: atraviesa los instrumentos como una bala a través de la niebla. En los experimentos habituales solo tiene una pasada a través del cristal, y todas las mediciones se concentran en ese instante.
La nueva idea es hacer que el neutrón circule dentro de una trampa, como una pelota entre dos paredes. Para ello se utiliza un neutrón que se refleja en placas de silicio perfectamente lisas. Las placas están dispuestas de modo que el neutrón se refleja en ellas una y otra vez — hasta 10 000 veces — y permanece en el interior durante varios segundos.
Esa demora aumenta drásticamente la sensibilidad de las mediciones. Los autores calcularon que uno de los efectos relacionados con la rotación del neutrón en un campo eléctrico podrá observarse con 10 veces más precisión que en experimentos recientes. Y la búsqueda del momento dipolar eléctrico del neutrón — una diminuta separación de carga dentro de la partícula — será posible a un nivel de 10⁻²⁷ e·cm. Esto es mil millones de veces menor que el tamaño de un átomo.
La trampa de silicio es como un laberinto con paredes espejadas, donde la partícula no encuentra la salida y por eso revela sus secretos. En el futuro, estos dispositivos ayudarán a comprobar si la simetría especular se rompe en el micromundo y a precisar la vida media del neutrón.
Un neutrón confinado en una trampa de silicio recorre en un segundo una distancia comparable a la longitud de una pista de aterrizaje de un aeropuerto.
La idea de retener una partícula en una trampa de cristales perfectos recuerda a las historias donde encierran al héroe en una habitación con paredes de espejo para que revele un secreto.