Un diminuto defecto en un diamante ha sido entrenado para almacenar un estado cuántico como un trompo que gira durante 11,2 segundos a pesar de los empujones. El secreto: carbono puro sin impurezas magnéticas y compensación electrónica del ruido. Esto nos acerca al internet cuántico.
🎯 En 11,2 segundos, la luz recorre 3,36 millones de kilómetros, la distancia equivalente a ocho viajes de ida y vuelta a la Luna.
🎬 Los espines de diamante en una red cuántica son un paso hacia los «ansibles» de la ciencia ficción, dispositivos de comunicación instantánea basados en el entrelazamiento.