Las mediciones magnéticas ordinarias solo ven la superficie del superconductor, donde interfieren barreras y flujos viscosos del campo magnético. En el interior, en el llamado estado intermedio, coexisten dominios superconductores y normales separados por paredes delgadas. Estas paredes pueden oscilar, pero era difícil escucharlas directamente.
En el nuevo trabajo, en lugar de la respuesta magnética, se midió cómo la muestra de plomo cambia su longitud bajo un campo magnético alterno: este efecto se llama magnetostricción. Resultó que las fronteras de los dominios no oscilan con un simple amortiguamiento, como se esperaba, sino casi de forma resonante: la parte imaginaria de la respuesta cambia de signo y la parte real se comporta de manera no monótona con la frecuencia.
Los autores atribuyen la causa a oscilaciones colectivas de las fronteras, impulsadas por corrientes de Foucault que surgen en los dominios normales. Estas corrientes, como remolinos en un río, arrastran las paredes y las hacen moverse de manera coordinada. El método resultó más sensible que las mediciones magnéticas tradicionales y permitió ver por primera vez este canal oculto de la dinámica.
Este enfoque es como un estetoscopio aplicado a las fronteras internas del superconductor. Abre el camino al estudio de fases con modulación espacial en otros materiales, donde las fronteras también pueden ocultar sus oscilaciones.
El plomo se vuelve superconductor a una temperatura de unos 7,2 kelvin: más frío que la superficie de Plutón.