
Un magnetómetro sensible que utiliza un lazo superconductor con enlaces débiles para detectar cambios diminutos en el flujo magnético.Un dispositivo superconductor de interferencia cuántica, o SQUID por sus siglas en inglés, es un magnetómetro extremadamente sensible que puede detectar cambios minúsculos en campos magnéticos. Opera según los principios de la mecánica cuántica y la superconductividad, utilizando un lazo de material superconductor interrumpido por uno o dos enlaces débiles, conocidos como uniones Josephson. Los SQUID son los detectores de campo magnético más sensibles que se conocen, capaces de medir campos miles de millones de veces más débiles que el campo magnético terrestre.
El SQUID fue inventado en 1964 por Robert Jaklevic, John Lambe, Arnold Silver y James Mercereau en los Laboratorios de Investigación Ford, basándose en la predicción teórica de Brian Josephson sobre el efecto túnel en superconductores. Los primeros dispositivos prácticos se desarrollaron poco después.
En un superconductor, los electrones forman pares de Cooper que fluyen sin resistencia. Cuando se aplica un campo magnético a un lazo superconductor, se induce una corriente circulante que se opone al campo, pero esta corriente está cuantizada: solo puede tomar valores discretos. Las uniones Josephson permiten que la corriente atraviese los enlaces débiles mediante efecto túnel, y la corriente máxima que puede fluir a través del dispositivo depende del flujo magnético que atraviesa el lazo. Al medir esta corriente crítica, el SQUID actúa como un convertidor de flujo a voltaje, proporcionando una lectura extremadamente precisa del campo magnético. El dispositivo se opera típicamente en un circuito de retroalimentación para mantener un flujo constante, y la señal de retroalimentación es proporcional al campo externo.
Los SQUID se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, incluyendo la magnetoencefalografía (MEG) para mapear la actividad cerebral, ensayos no destructivos de materiales, prospecciones geofísicas para localizar depósitos minerales, y como amplificadores en experimentos de computación cuántica y detección de materia oscura.
Los SQUID son tan sensibles que pueden detectar los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica de una sola neurona en el cerebro, razón por la cual se emplean en técnicas avanzadas de imagen cerebral.












