Un lidar convencional es como un pintor que dibuja un paisaje pero solo ve sombras grises. Mide con precisión la distancia a cada punto, pero no puede decir si eso es piedra, madera o plástico. Para conocer la composición se necesita un espectrómetro, un dispositivo aparte que funciona lentamente y no sigue el ritmo de un escáner rápido.
El nuevo sistema resuelve este problema de otra manera. En lugar de un solo láser con una única longitud de onda, utiliza una fuente de banda ancha, como la luz blanca, en la que se mezclan todos los colores a la vez. El láser emite destellos aleatorios, y cada destello lleva su propio conjunto de colores. La luz reflejada la capta un único detector, no una cámara con millones de píxeles, sino un simple punto. Parece poco, pero aquí entra en juego la codificación: a cada destello se le asigna un patrón propio, y a partir de la respuesta del detector se reconstruyen tanto la forma como el color.
La velocidad es enorme: 60,5 millones de líneas por segundo, como si un pintor pudiera dibujar un rascacielos entero en un instante. La precisión de 0,02 milímetros permite ver un arañazo en una moneda. Y el espectro, con una resolución de 1,4 nanómetros en el rango de 1100 a 1250 nanómetros, revela qué moléculas hay en cada punto. El mismo dispositivo construye un mapa 3D y determina si lo que tiene delante es una hoja de planta, un trozo de metal o una gota de aceite.
Las aplicaciones prácticas están cerca. En agricultura de precisión, ayudará a aplicar fertilizantes solo donde se necesitan. En una fábrica, permitirá comprobar la calidad de las piezas al momento. Y en la monitorización ambiental, servirá para vigilar la composición de las emisiones o el estado de los bosques. Todo ello sin voluminosos espectrómetros ni largas mediciones.
El pintor de la primera analogía, por fin, ha conseguido pinturas: ya no solo dibuja contornos, sino que pinta un cuadro del mundo a todo color, rápido y con un nivel de detalle nunca visto.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.21742
Light detection and ranging (LiDAR) is widely used in autonomous systems and industrial metrology; however, the simultaneous acquisition of three-dimensional (3D) structure and broadband spectral information remains challenging, as conventional hyperspectral LiDAR relies on wavelength-scanning or spectrometer-based detection that limits speed. Here, we demonstrate a hyperspectral 3D ghost imaging LiDAR that eliminates these bottlenecks. By combining a stochastic broadband laser with single-pixel detection, and integrating spatiotemporal encoding with spectral ghost imaging in a time-of-flight framework, the system enables pulse-resolved recovery of spatial and spectral information. Consequently, we achieve a line-scanning rate of 60.5 MHz (point rate 1.8 GHz) and a ranging precision of 0.02 mm within a 10 {\mu}s integration time. Each voxel contains a 1.4 nm resolution spectrum over 1100-1250 nm, enabling simultaneous 3D imaging and chemical identification. This approach provides a route to high-speed hyperspectral LiDAR for environmental monitoring, precision agriculture, and industrial inspection.
El espectro en el rango de 1100 a 1250 nanómetros cae en el infrarrojo cercano, que el ojo humano no ve, pero es precisamente donde muchos materiales tienen sus «huellas dactilares» características, que permiten distinguir, por ejemplo, el suelo seco del húmedo.