Se ha desarrollado un método para detectar vida en exoplanetas que va más allá de medir la abundancia de gases biogénicos en la atmósfera. Se propone estimar los flujos de gases desde la superficie del planeta mediante la inversión de un modelo acoplado fotoquímico-climático. El enfoque se probó con un espectro sintético de 10 tránsitos del JWST NIRSpec Prism para TRAPPIST-1 e, donde se asumió una biosfera de tipo arcaico. Como resultado, se detectan de forma fiable CO2 y CH4, y el flujo de CH4 hacia la atmósfera se acota con una precisión de aproximadamente 1,5 órdenes de magnitud (intervalo de confianza del 68%), suponiendo un conocimiento preciso del espectro UV cercano de TRAPPIST-1. La distribución a posteriori del flujo de gases superficiales es compatible en un ~80% con un metabolismo productor de metano. Este paso de concentraciones a flujos aumenta la fiabilidad de la evaluación de la habitabilidad, aunque los resultados son sensibles a las suposiciones del modelo utilizado.
El olor a pan fresco indica que hay una panadería cerca. Pero para saber si están horneando en este momento, no basta el olor en sí, sino su intensificación: el flujo de aroma que sale del horno. Lo mismo ocurre con la búsqueda de vida en otros planetas. Antes se medía simplemente la cantidad de gases «vivos» en el aire, como si juzgáramos la cocción solo por el aroma en la habitación. Pero los gases también se acumulan por procesos sin vida. El nuevo método mide la velocidad a la que los gases se liberan desde la superficie, como quien sigue el aire caliente que sale del horno: un flujo constante de calor significa que dentro se está horneando. Así se distinguen las emisiones frescas de microbios de los depósitos antiguos. Los científicos probaron la idea en un modelo del planeta TRAPPIST-1 e, un gemelo de la Tierra primitiva. Un telescopio virtual captó las huellas de luz de la atmósfera y el modelo calculó los flujos. Encontró con seguridad dióxido de carbono y metano, y el flujo de metano indicó con un 80 % de probabilidad que provenía de seres vivos. No es un diagnóstico, sino una pista sólida. No buscamos solo rastros de vida, sino su respiración, ahora mismo.
🎯 En la antigüedad remota (hace 2500–4000 millones de años), la vida terrestre ya emitía metano activamente, pero casi no había oxígeno. Un telescopio extraterrestre no habría visto oxígeno, sino metano junto con dióxido de carbono, exactamente como en este estudio.
🎬 Los dispositivos de ciencia ficción que detectan vida al instante analizando el aire están un paso más cerca: este método acerca la creación de escáneres atmosféricos inteligentes.