El viento solar —una corriente de partículas cargadas proveniente del Sol— choca contra el tenue gas que llena el espacio entre las estrellas. En la colisión nace un débil resplandor de rayos X. Para los astrónomos es como una neblina frente a los faros: les impide distinguir objetos lejanos. El telescopio eROSITA, a bordo del observatorio espacial SRG, escaneó todo el cielo cuatro veces y recopiló datos libres de las interferencias de la atmósfera terrestre. Los científicos calcularon la contribución de ese resplandor y la restaron del panorama general.
El resultado es un mapa del cielo de rayos X difuso de la parte occidental de la Galaxia, ya sin el fondo superfluo. Pero la gran sorpresa es otra: resultó que ese resplandor permite seguir cómo fluye la materia interestelar a través del sistema solar. Como si la neblina de los faros revelara hacia dónde sopla el viento en la carretera.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.26003
Solar wind charged particles interact with diffuse gas within the heliosphere, producing soft X-rays. This solar wind charge exchange (SWCX) process produces foreground emission that complicates interpretation of X-ray observations. In this work, we analyze X-ray observations of the western Galactic hemisphere by the Extended Roentgen Survey with an Imaging Telescope Array (eROSITA) instrument on the Spectrum-Roentgen-Gamma (SRG) spacecraft. These data avoid contamination by Earth's geocorona and are derived from four surveys of the full sky, including during the minimum of the Sun's activity cycle. We determine the SWCX contribution and subtract it from the survey, providing a less contaminated view of the diffuse soft X-ray sky. We also demonstrate that X-rays can be used to map the flow of interstellar matter through the Solar System.
El resplandor por intercambio de carga del viento solar se detectó por primera vez en la década de 1990, pero solo ahora se ha podido restar limpiamente del estudio de todo el cielo.