El movimiento natural del aire, que puede influir en cómo viajan y se perciben las ondas sonoras.El viento es el movimiento a gran escala del aire causado por diferencias en la presión atmosférica, impulsado por el calentamiento solar y la rotación de la Tierra. Más allá de su papel en el clima y el tiempo atmosférico, el viento afecta significativamente la propagación de las ondas sonoras. Cuando sopla, arrastra las ondas sonoras en su dirección, acelerándolas a favor del viento y frenándolas en contra, lo que puede alterar el tono y el volumen percibidos. Por eso una sirena suena más aguda al acercarse y más grave al alejarse, aunque ese efecto específico se debe al desplazamiento Doppler; el viento añade una distorsión direccional adicional.
La influencia del viento en el sonido se reconoció en la antigüedad, pero se logró una comprensión cuantitativa en el siglo XIX con el desarrollo de la acústica, notablemente a través del trabajo de Lord Rayleigh, quien discutió los efectos del viento en su libro de 1877 'La teoría del sonido'.
El viento crea un medio en movimiento para las ondas sonoras. La velocidad del sonido relativa al suelo es la suma de la velocidad del sonido en aire quieto y la componente de la velocidad del viento a lo largo de la trayectoria de la onda. Esto hace que las ondas sonoras se doblen hacia regiones de menor velocidad del viento, un fenómeno llamado refracción, que puede crear 'zonas de sombra' donde el sonido es inesperadamente débil o fuerte. El viento también genera turbulencia, que dispersa el sonido y causa fluctuaciones en amplitud y fase.
Los efectos del viento en el sonido son cruciales para el diseño de conciertos al aire libre, la evaluación de la contaminación acústica cerca de carreteras y para interpretar señales de infrasonido de explosiones o erupciones volcánicas en la monitorización atmosférica.
El viento puede transportar el sonido a distancias sorprendentemente largas: en condiciones favorables, el sonido de una gran explosión puede oírse a cientos de kilómetros, pero un ligero cambio en la dirección del viento puede hacerlo inaudible a solo unos pocos kilómetros de la fuente.

















