Las redes de púlsares, que monitorizan el ritmo de púlsares distantes, pueden captar no solo ondas gravitacionales, sino también la influencia de la materia oscura ultraligera. En un nuevo estudio, los astrónomos buscaron dos tipos de señales: oscilaciones del potencial gravitatorio (materia escalar) y una quinta fuerza (de fotones oscuros). Aunque no se encontraron pruebas claras, todavía no se puede descartar que sea precisamente este tipo de materia la que constituye toda la masa oscura del Universo. Por primera vez se obtienen límites para los fotones oscuros en el conjunto europeo, y son comparables a los ya conocidos.
El universo está lleno de una sustancia invisible: la materia oscura. Sentimos su atracción, pero ¿de qué está hecha? Quizás es un océano de partículas ultraligeras, con una masa tan pequeña que se comportan más como ondas que como partículas. Para captar este oleaje cósmico, los científicos recurrieron a los faros más precisos: los púlsares.
Los púlsares son restos de estrellas masivas, comprimidos al tamaño de una ciudad y que giran cientos de veces por segundo. Sus haces de radio atraviesan el espacio con la regularidad de un reloj atómico. Si una onda de materia oscura pasara a través de ellos, ese ritmo impecable se alteraría.
El análisis de años de observaciones no detectó desviaciones. Pero por primera vez se establecieron límites para dos formas de esta materia: partículas ultraligeras y fotones oscuros.
🎯 Las partículas ultraligeras de materia oscura son miles de millones de veces más ligeras que un electrón; su masa es tan minúscula que su comportamiento se asemeja más a ondas que a partículas convencionales.