Se realizó una búsqueda de señales de radio de banda estrecha con el telescopio de 100 metros de Green Bank en la banda L (1,15–1,73 GHz). Se procesó la radiación de más de 70.000 estrellas dentro de ~9 minutos de arco del haz. La eficiencia del pipeline para detectar señales con tasas de deriva de frecuencia de ±9 Hz/s fue del 94–99%. Los 100 millones de candidatos resultaron ser de origen humano: el 99,5% se descartó automáticamente y el 0,5% visualmente. Se obtuvo un límite estricto: con un nivel de confianza del 95%, la fracción de estrellas en un radio de 20.000 años luz con un transmisor detectable (PIRE > 5×10¹⁶ W) no supera el 6,3×10⁻⁵. Las señales más interesantes se subieron a una plataforma de ciencia ciudadana con la participación de más de 40.000 voluntarios. Se emplea IA para la eliminación automática de interferencias de radiofrecuencia y para mejorar la detección. En el proyecto UCLA SETI participan unos 200 estudiantes de grado y 20 de máster.
Buscar señales extraterrestres es como intentar oír un susurro en un estadio rugiendo. El telescopio Green Bank escuchó 70.000 estrellas, pero 100 millones de picos resultaron ser ruido terrestre: de teléfonos, satélites, microondas. La automatización filtró casi todo, el resto fue verificado por 40.000 voluntarios. No hay susurro alienígena.
El silencio en sí es importante. El transmisor que buscábamos es decenas de veces más potente que toda la energía jamás emitida por la humanidad. Lo habríamos notado sin problemas. Pero tales «altavoces» son menos de seis por cada 100.000 estrellas en un radio de 20.000 años luz. El estadio está vacío.
🎯 Toda la energía de las emisiones de radio de la humanidad a lo largo de la historia no supera la potencia de un solo transmisor fuerte que este telescopio buscaba.
🎬 En la película «Contact», los radiotelescopios captan una señal extraterrestre. La búsqueda real, por ahora, se parece más a intentar escuchar el silencio.