Los físicos construyeron un oscilador superconductor (vibrador) de unos pocos miligramos de masa, enfriado a milésimas de kelvin. Sus oscilaciones se amortiguan de forma récord: más de 110 horas, lo que corresponde a un ancho de banda de frecuencia inferior a una millonésima de hercio. Este aislamiento del mundo exterior es necesario para buscar efectos de gravedad cuántica. En la prueba, el dispositivo detectó resistencia de impurezas de helio-3 en helio-4 superfluido a un nivel de ~10⁻⁸, midiendo fuerzas en femtonewtons, lo que equivale al peso de unas pocas bacterias.
Una diminuta esfera de una fracción de miligramo, suspendida en un campo magnético y enfriada casi hasta el cero absoluto, oscila 110 horas sin detenerse: un récord de aislamiento. La pérdida de energía es tan pequeña que la entropía del sistema casi no aumenta, y cualquier influencia externa se vuelve detectable.
El péndulo ya ha sentido empujones de átomos individuales de helio-3 en helio superfluido: la fuerza fue de femto-newtons, menor que el peso de una bacteria dividido entre mil millones. Inspirados por las paradojas de Schrödinger, los físicos esperan comprobar los efectos de la curvatura del espacio-tiempo a nivel cuántico, para ver cómo un objeto macroscópico se comporta como una partícula elemental.
🎯 El helio superfluido puede escapar espontáneamente de un vaso abierto: simplemente fluye por el borde, ignorando la gravedad, como un ser vivo.