Una estrella masiva colapsa y nace un agujero negro, rodeado por un disco de plasma incandescente. Para que de este disco emerjan estrechos chorros —jets—, se necesita un campo magnético ordenado. Pero en el interior de la estrella está enredado. Los cálculos en un superordenador mostraron: el disco funciona como el dinamo de una bicicleta —la rotación misma pone orden en el campo magnético.
Al principio, el campo se enrolla en anillos y luego, como un dinamo autoexcitado, genera enormes bucles magnéticos. Estos son arrastrados hacia el agujero y lanzan chorros oscilantes casi a la velocidad de la luz. Este mecanismo no necesita un campo heredado de una protoestrella de neutrones: es universal para distintos colapsares, uno de los tipos de supernovas.
Un resultado inesperado: los chorros resultaron ser rayados —el campo magnético en su interior se invierte periódicamente. Estas rayas quedarán impresas en la curva de luz del estallido de rayos gamma, siendo la «firma» del dinamo. Así, un modesto efecto resultó ser la receta simple de las explosiones más potentes del Universo. Ya Kip Thorne reflexionaba sobre cómo los agujeros negros lanzan chorros, y Fritz Zwicky fue el primero en sugerir que las estrellas de neutrones nacen en explosiones de supernovas; ahora un nuevo trabajo une estos fenómenos.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2605.12931
The origin of the large-scale poloidal magnetic field required to power relativistic jets in collapsars remains uncertain. While such a field may be inherited during PNS collapse, the efficiency of this process is unclear, motivating an in situ mechanism to generate poloidal fields out of the predominantly toroidal fields produced by stellar differential rotation. We present the first 3D general-relativistic magnetohydrodynamic collapsar simulations initialized with toroidal magnetic field profiles that closely follows those of pre-collapse stellar models. As the toroidal field in the disk becomes dynamically important, it seeds the dynamo, producing coherent poloidal magnetic loops that appear at $$\sim \mathcal{O}(100)$$ gravitational radii and are then advected inward along paths that may deviate from the disk midplane. The resulting poloidal fields thread the black hole (BH) and launch highly variable, wobbling relativistic jets on timescales of order seconds, with the onset depending on the initial magnetic field and the plasma circularization radius. Although the jets are highly variable and misaligned with the BH spin axis, they sustain $$\gtrsim 10^{50}\,\mathrm{erg\,s^{-1}}$$, comparable to that inferred for long gamma-ray bursts (LGRB). We identify magnetic-flux inversions driven by the stochastic dynamo, leading to the formation of striped jets that could be imprinted in LGRB light curves. These results demonstrate that accretion-disk dynamos provide a robust pathway for jet production in collapsars across a broad range of progenitors.
El campo magnético terrestre también se genera por un efecto dinamo en el núcleo líquido, pero allí funciona durante miles de millones de años, mientras que en un colapsar todo el proceso ocurre en segundos.
Si los escritores de ciencia ficción imaginan naves estelares con motores milagrosos, la naturaleza ya ha construido sus propios aceleradores: los chorros de los colapsares, que expulsan materia casi a la velocidad de la luz.