Una estructura de campo magnético cerrado en la corona solar, a menudo asociada con regiones activas.Los bucles magnéticos son estructuras arqueadas de líneas de campo magnético que emergen de la superficie solar y se extienden hacia la corona, la atmósfera exterior del Sol. Son los componentes básicos de las regiones activas, áreas de intensa actividad magnética a menudo asociadas con manchas solares, erupciones solares y eyecciones de masa coronal. Estos bucles están llenos de plasma caliente, que es atrapado y guiado por el campo magnético, haciéndolos visibles en imágenes de rayos X y ultravioleta del Sol. Varían en tamaño desde pequeños bucles de corta duración hasta estructuras gigantes que abarcan cientos de miles de kilómetros.
La existencia de los bucles magnéticos se infirió a partir de observaciones tempranas de la corona solar durante los eclipses, pero su verdadera naturaleza se reveló a mediados del siglo XX con la llegada de los telescopios de rayos X, que mostraron los bucles como estructuras brillantes. La misión Skylab en la década de 1970 proporcionó las primeras imágenes detalladas de estos bucles, y misiones posteriores como SOHO y SDO han mapeado su evolución con un detalle sin precedentes.
Los bucles magnéticos se forman por el dínamo interno del Sol, que genera campos magnéticos mediante el movimiento del plasma conductor. Cuando estos campos emergen a través de la fotosfera, forman pares de puntos de anclaje de polaridad opuesta en la superficie. Las líneas de campo magnético conectan estos puntos, arqueándose a través de la corona. El plasma dentro del bucle se calienta a millones de grados, mucho más caliente que la corona circundante, y está confinado por la presión magnética. Los bucles pueden volverse inestables, lo que lleva a la reconexión magnética, un proceso donde las líneas de campo se rompen y se reconectan, liberando enormes cantidades de energía como erupciones y calentando la corona.
Comprender los bucles magnéticos es crucial para la predicción del clima espacial, ya que su inestabilidad conduce a erupciones solares y eyecciones de masa coronal que pueden interrumpir satélites, redes eléctricas y sistemas de comunicación en la Tierra. También se estudian como laboratorios naturales para la física del plasma, particularmente para entender la reconexión magnética.
El plasma dentro de un bucle magnético puede calentarse a más de 10 millones de grados Celsius, sin embargo, el bucle en sí suele ser más frío que la corona circundante, una paradoja que sigue siendo uno de los mayores problemas sin resolver en la física solar.





