Aunque la energía oscura decidiera provocar el Big Rip, los planetas nos avisarían con 30 años de antelación. Sus órbitas son como una telaraña tensada: el más mínimo cambio en la tensión es una señal de alarma. Los láseres y los haces de radio sondean continuamente esta telaraña y, por ahora, está tranquila. Así hemos convertido el Sistema Solar en el primer sensor del tiempo cósmico.
🎯 Aunque 30 años son un instante para el Universo, este período significa que si la transición fantasma hubiera comenzado en el 753 a.C., la órbita de Saturno apenas se habría desviado hoy.