Dos intérpretes de simultánea están sentados en la misma cabina. El primero traduce del inglés al ruso, pero se traga la mitad de las palabras. El segundo, del ruso al francés, y también pierde la mitad. Si los juntamos, parece que será un desastre: las pérdidas se sumarán y al oyente solo llegará una cuarta parte del sentido. Pero, ¿y si empiezan a corregirse mutuamente? Uno escucha un fragmento, el otro lo completa por deducción. La precisión final resulta mayor que la de cada uno por separado.
Algo parecido descubrieron los físicos al estudiar los canales de comunicación cuánticos, líneas por las que no se transmiten ondas de radio, sino estados de partículas (por ejemplo, la polarización de los fotones). Normalmente, la capacidad de un canal sigue una regla simple: si unes dos canales, sumas sus capacidades. Pero la mecánica cuántica permite violar esta regla. En el nuevo experimento, los científicos construyeron un canal 'ornitorrinco' (llamado así por combinar propiedades inusuales, como el animal australiano con pico y cola de castor) y demostraron que dos de estos canales, trabajando juntos, transmiten más información que la suma de sus capacidades individuales.
El experimento se realizó en una plataforma fotónica: pares de fotones entrelazados (un sistema de seis dimensiones) se hicieron pasar por los canales y se midió la llamada información coherente, una magnitud que en el mundo cuántico sustituye a la capacidad de transmisión habitual. Resultó que, al usar conjuntamente el canal ornitorrinco y un canal de amortiguación ordinario, la información coherente del sistema es mayor que la suma de las informaciones coherentes de cada canal por separado. En otras palabras, dos 'malos' intérpretes juntos dan un mejor resultado que por separado.
La causa reside en la singularidad del paisaje entrópico: un cambio brusco en la incertidumbre en un punto determinado de los estados. Cuando se combinan dos canales, sus perfiles de ruido interactúan y la incertidumbre total se reduce más de lo esperado. Es como si dos charcos turbios, al unirse, formaran un arroyo transparente. La tomografía cuántica del proceso confirmó que el efecto se debe precisamente a esta característica, y no a una fluctuación aleatoria.
La importancia práctica del descubrimiento está en las futuras redes cuánticas. Las líneas de comunicación clásicas siempre obedecen la aditividad: dos fibras ópticas transmiten exactamente el doble de bits que una. Los canales cuánticos, en cambio, pueden combinarse de modo que 'limpien' los errores del otro sin artilugios adicionales. Es un camino directo hacia una transmisión más fiable de claves cuánticas y hacia la computación distribuida, donde cada partícula de información cuenta.
El ornitorrinco es uno de los pocos mamíferos venenosos: los machos tienen espolones en las patas traseras con veneno que causa un dolor intenso. Del mismo modo, el canal cuántico ornitorrinco 'pica' con ruido a algunos estados, pero es inofensivo para otros.
En la novela 'Anatema' de Neal Stephenson, los canales de comunicación cuántica entre universos violan la lógica habitual de la suma de capacidades, permitiendo transmitir información a través del multiverso.