Entre los agujeros negros primordiales, cada gramo cuenta. Una minúscula inhomogeneidad en sus masas, predicha por la teoría de la gravedad, pone fin al «eco» gravitacional más ruidoso del universo temprano, y abre el camino para nuevas búsquedas de materia oscura.
🎯 Si todos los agujeros negros primordiales tuvieran la misma masa, generarían un «rugido» gravitacional tan potente como el Big Bang. Pero la naturaleza prefirió un susurro.