La mayoría de las fusiones de agujeros negros se asemejan a un acercamiento gradual en espiral (inspiral), pero en cúmulos densos son posibles los sobrevuelos hiperbólicos: encuentros rápidos que producen un destello característico. El análisis de los datos de LIGO-Virgo-KAGRA para eventos masivos mostró que casi todos se describen mejor con un modelo espiral con precesión (rotación de la órbita). La excepción es GW190521: para este es preferible el escenario de captura dinámica (factor bayesiano 3.71). Las simulaciones sugieren que en algunos casos distinguir un sistema ligado de un sobrevuelo no es fácil, como tratar de saber a partir de una grabación corta si fue un vals o un roce accidental.
Normalmente, los agujeros negros se acercan gradualmente, girando en una espiral que se estrecha. Esta danza genera una larga ondulación de ondas gravitacionales, un temblor en el propio tejido del espacio-tiempo. Los detectores LIGO y Virgo detectan precisamente este tipo de fusiones.
Pero GW190521 es una excepción. Dos agujeros negros pasaron cerca a una velocidad enorme y, apenas notándose, se separaron. En lugar de un largo zumbido, un «saludo» repentino. La señal duró una décima de segundo, pero arrastró más energía de la que el Sol emitirá en 10 mil millones de años.
Este hallazgo nos muestra otra cara de las «ciudades estelares»: allí los agujeros negros chocan al azar, generando breves ráfagas gravitacionales, no solo largas danzas espirales.
🎯 La señal GW190521 duró una décima de segundo, pero arrastró más energía de la que el Sol emitirá en toda su vida — decenas de miles de millones de años.
🎬 En «Interstellar», las ondas gravitacionales de un acercamiento lento ayudan a comunicarse a través del tiempo. GW190521 es más bien un «impacto gravitacional»: un agujero negro parece haber dado un salto hiperespacial al lado del otro, como en «Star Wars».