Los físicos han descubierto que en un espacio-tiempo «borroso», las propias probabilidades se vuelven difusas. Es como intentar alinear dos brújulas nebulosas: no se puede lograr una coincidencia exacta. Dos observadores nunca podrán medir con absoluta precisión la orientación mutua de sus instrumentos. El nuevo modelo apunta a una profunda conexión entre la mecánica cuántica y la gravedad.
🎯 La herramienta que permitió capturar la inestabilidad de las probabilidades —los grupos cuánticos— fue creada en los años 80 con un propósito completamente diferente: los matemáticos investigaban cómo deformar suavemente las operaciones habituales de multiplicación. Solo más tarde se descubrió que esta abstracción encaja perfectamente en la descripción de la espuma cuántica.