Un metrónomo cuántico, parecido a un contador de partículas invisibles, ha aprendido a seguir el compás de una señal externa. Los fallos de ritmo se vuelven exponencialmente raros: un paso hacia los relojes ultraprecisos del futuro.
🎯 Los estados de Fock llevan el nombre del físico soviético Vladímir Fok. Su carácter no clásico se confirma mediante la función de Wigner negativa, la misma prueba que se emplea para verificar las computadoras cuánticas.