Un sistema microscópico, similar a un contador de partículas, fue forzado a oscilar al compás de una señal externa. Esta sincronización resultó asombrosamente fiable: los fallos de ritmo se vuelven exponencialmente raros. Es el camino hacia relojes y sensores cuánticos ultraprecisos.
arXiv:2605.30271 · 2026-05-28