Unos matemáticos descubrieron relaciones ocultas que conectan diferentes formas de medir la incertidumbre (entropías). Resulta que detrás de sus propiedades hay un principio común, como un armazón invisible que hace estable la estructura. ¿Podrían construirse nuevos métodos para analizar sistemas complejos sobre ese armazón?
La entropía es una medida del desorden. Dos mazos de cartas barajados, mezclados en un solo montón, no se vuelven más caóticos que la suma de sus desórdenes individuales. Esta es la regla de subaditividad: el todo no es más caótico que sus partes. Y si añades un comodín, introduce más confusión en un mazo ya barajado que en uno ordenado: esto es supermodularidad, donde el sistema reacciona más intensamente a lo nuevo cuanto más 'repartido' estaba ya.
Los matemáticos demostraron que así se comportan todas las funciones compuestas por 'colinas' suavemente curvadas (curvas cóncavas). La entropía común, la que se usa en las computadoras, y sus variantes exóticas son todas sumas de esas colinas. Por eso obedecen automáticamente ambas desigualdades. Lo más sorprendente es que las desigualdades resultaron ser estrictas. Al mezclar sistemas no idénticos, el desorden siempre aumenta más allá de la suma, como si al fusionar dos mazos diferentes surgiera un nuevo caos impredecible. Este descubrimiento, basado en los trabajos de Ludwig Boltzmann y John von Neumann, es importante para la física, la compresión de datos e incluso el estudio de los agujeros negros y los misterios del Big Bang.
🎯 La entropía nació en el siglo XIX de los intentos por mejorar las máquinas de vapor, y luego entró en la informática como medida de la sorpresa de un mensaje.
🎬 En el cuento «La última pregunta» de Isaac Asimov, la entropía amenaza la existencia misma del Universo — y solo un superordenador logra revertirla.