Resulta que un agujero negro puede funcionar como un amplificador colosal. Si a su alrededor oscila una nube de materia, el espacio entre ellos se convierte en un resonador: los empujones externos hacen oscilar un campo oculto, y este, como un resorte, dispara una onda gravitacional secundaria. Este efecto permite detectar las mínimas desviaciones de la teoría de Einstein, solo hay que ajustar correctamente los detectores.
🎯 La energía del campo puede multiplicarse por decenas en pocos ciclos de oscilación, convirtiendo el susurro de las perturbaciones externas en una señal fuerte.