Los «faros» cósmicos, los púlsares, a veces se adelantan o se atrasan: el espacio-tiempo tiembla por ondas gravitacionales invisibles. Los científicos idearon un método que no requiere adivinar la forma de la onda: capta cualquier ondulación. Quizás se logre escuchar el eco del Big Bang o la colisión de agujeros negros invisibles.
🎯 Algunos púlsares giran cientos de veces por segundo, y sus impulsos son más precisos que los de los mejores relojes atómicos.