Moléculas de fluoruro de calcio, atrapadas con pinzas láser, se convierten en sensores ultrasensibles. Los físicos las hicieron «bailar» coordinadamente, comprimiendo el ruido cuántico como un globo. Normalmente el ruido cuántico estorba las mediciones precisas, pero en estados comprimidos se redistribuye: la precisión se triplica. Ahora las moléculas pueden detectar campos magnéticos diminutos o indicios de nueva física más allá del Modelo Estándar.
🎯 Hasta ahora, la compresión cuántica solo se había logrado con átomos o iones individuales; las moléculas, objetos mucho más complejos, se utilizan por primera vez.