En el mundo cuántico, podemos fijar no solo el estado inicial, sino también el final. Si hacemos esto con el universo, su expansión se acelera por sí sola, sin energía oscura. Es como cuando una partícula libre «acelera» solo porque conocemos su futuro. ¿Será la aceleración cósmica apenas una sombra del futuro?
El universo se expande desde el Big Bang. Durante mucho tiempo se pensó que la gravedad frenaba la dispersión de las galaxias. Pero astrónomos, incluyendo a Edwin Hubble, descubrieron que las galaxias se alejan cada vez más rápido. Para explicarlo, se inventó la energía oscura, una fuerza invisible que empuja el cosmos. El problema es que su fuerza calculada es 10¹²⁰ veces mayor que la observada.
La nueva explicación se basa en la mecánica cuántica: el comportamiento de las partículas se puede determinar no solo por el inicio, sino también por el resultado final; esto es la postselección. Esta técnica ya se ha aplicado a los agujeros negros, donde el futuro del horizonte afecta la radiación. Los autores establecieron un estado final del universo sin energía oscura y obtuvieron una imagen precisa: primero, la expansión se desacelera, y luego, en nuestra época, se acelera. La misteriosa sustancia no es necesaria.
Los experimentos confirman que una medición futura hace que una partícula en el pasado muestre superpoderes. El modelo está en consonancia con los trabajos de Stephen Hawking. Si es correcto, el misterio de la energía oscura se resolverá reconsiderando los límites del espacio-tiempo.
🎯 En un laboratorio cuántico ya se ha observado un efecto similar: si en el futuro se realiza una medición determinada, una partícula puede mostrar propiedades increíbles; por ejemplo, su espín supera el valor máximo posible. Esto se conoce como 'valores débiles'.