A la altura de 3 PeV, la orquesta galáctica enmudece, pero no se oye silencio. Las fuentes extragalácticas retoman la melodía sin demora, como si el director hubiera pasado la batuta y la nueva agrupación ya estuviera tocando. Durante mucho tiempo se creyó que nuestra Vía Láctea era la solista hasta los 4 EeV. Ahora está claro: el final llega antes, y los rayos cósmicos de las energías más altas son artistas invitados del universo lejano.
🎯 Un protón de 1 EeV en un campo magnético galáctico típico (3 μG) tiene un radio de Larmor de unos 300 pársecs — casi la mitad del espesor del disco —, por lo que la Galaxia no puede retener tales partículas y casi con toda seguridad provienen de fuera de ella.