En las colas cósmicas, la radiación caliente es siempre tres veces más brillante que la fría. Imagina una fogata: las brasas (gas frío) y el calor invisible (gas caliente). Los modelos mostraron que el gas caliente forma un capullo alrededor de los grumos fríos, y el brillo depende del tiempo que el gas pasa caliente. Este mecanismo tan simple explica la misteriosa constancia de la proporción. ¿Podría esto ayudar a entender cómo adelgazan las galaxias?
En las colas de galaxias, parecidas a medusas, se observan dos resplandores: rojo (del frío hidrógeno, descubierto por Balmer) y de rayos X (de gas a millones de grados). Sorprendentemente, sus brillos casi siempre guardan una proporción de 3:1, a pesar de la variedad de condiciones.
Las simulaciones mostraron: el gas frío se fragmenta en densas gotas, y el caliente las envuelve en un capullo. El resplandor caliente es una zona de tránsito: el gas se enfría y se mezcla rápidamente, sin detenerse. Por eso el tiempo del brillo de rayos X es casi constante, y la relación de brillos siempre ronda tres. Incluso con una diferencia de presión mil veces mayor, la proporción se mantiene gracias a la geometría. En la mezcla intervienen oxígeno y carbono. Este proceso genera entropía.
Ahora los astrónomos pueden, sin ver los flujos, estimar la velocidad de mezcla del gas en galaxias lejanas, analizando la luz (espectroscopía) y el brillo (fotometría) con telescopios como el James Webb.
🎯 Johann Balmer, quien descubrió la serie de líneas del hidrógeno (incluida H-alfa), era maestro de escuela e hizo este descubrimiento simplemente estudiando patrones numéricos.