La luz incide sobre un cristal y arranca un electrón de su lugar legítimo. Queda un vacío: un hueco que se comporta como una carga positiva. El electrón y el hueco se atraen y giran uno alrededor del otro, como una pareja en un baile lento. A este par se le llama excitón (de la palabra «excitación»).
Pero este baile no ocurre en el vacío. Alrededor hay muchos otros electrones, y su nube se desplaza para debilitar la atracción entre los compañeros. Normalmente se supone que la nube se reorganiza al instante, como si siempre estuviera lista. En realidad, necesita tiempo. Cuando el excitón es muy estable (el electrón y el hueco están fuertemente unidos), el retraso se vuelve importante: la nube no sigue el ritmo de los movimientos rápidos de la pareja, y el cálculo con reacción instantánea introduce un error.
Los autores partieron de un enfoque en el que la respuesta del entorno se describe mediante una permitividad dieléctrica efectiva, una magnitud que indica cuánto debilita el medio el campo eléctrico. Antes, este método se usaba con ondas planas, pero para cristales moleculares es como pintar un retrato con un rodillo. Aquí se necesitan orbitales localizados en los átomos, como un pincel fino. Los investigadores reformularon el método para estos orbitales atómicos y lo integraron en un programa donde ya se sabía calcular energías de cuasipartículas (electrones con un «abrigo» de polarización) mediante el esquema GW.
El cálculo para el cristal de naftaleno mostró que la corrección dinámica desplaza notablemente las energías de excitación. Sin ella, las predicciones serían demasiado optimistas, como si evaluáramos la fuerza del viento sin tener en cuenta las ráfagas. El método abre el camino hacia el modelado preciso de las propiedades ópticas de los cristales moleculares sin un costo desorbitado de tiempo de máquina.
Los excitones no solo existen en los cristales. En las hojas de las plantas transportan la energía de la luz hacia los centros de reacción de la fotosíntesis, funcionando como una red de transporte perfecta sin cables.