De vez en cuando, planetas errantes pasan rozando la Tierra, provocando marejadas monstruosas y erupciones. Quizá así murieron los dinosaurios hace 66 millones de años: no por un asteroide, sino por un latigazo gravitacional.
🎯 Las fuerzas de marea amasan a Ío, luna de Júpiter, tanto que no para de expulsar lava, como un atizador cósmico que remueve las brasas.
🎬 En la novela «Evolución» de Stephen Baxter, el paso de una estrella de neutrones altera el clima terrestre y provoca una extinción.