En los confines del sistema solar podría esconderse una multitud de objetos del tamaño de un planeta. A veces se acercan a la Tierra, provocando olas gigantes y erupciones, como si un cuerpo celeste pasara rozándonos. Quizás estos encuentros expliquen las extinciones masivas del pasado. Imagínate el océano agitado por una "montaña cósmica" que pasa volando?
En los rincones más remotos del sistema solar se esconden miles de objetos del tamaño de un planeta. A veces, sus trayectorias se cruzan con la órbita terrestre. No hace falta que choquen: incluso pasando cerca, un monstruo así puede desatar una catástrofe.
Estos eventos dejaron huellas en las rocas: capas de ceniza y restos de animales arrasados por todo el mundo. La extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años quizá no la causó solo un asteroide, sino también un planeta errante. Y el propio Sol, en su larga vida, ha capturado a estos vagabundos, por lo que su calor se intensificó temporalmente: la Tierra se congelaba o se asaba.
🎯 Las fuerzas de marea amasan a Ío, luna de Júpiter, tanto que no para de expulsar lava, como un atizador cósmico que remueve las brasas.
🎬 En la novela «Evolución» de Stephen Baxter, el paso de una estrella de neutrones altera el clima terrestre y provoca una extinción.