Dos «termómetros» cósmicos discutieron durante décadas sobre la velocidad de expansión del Universo. Resultó que la culpa podría ser de una fuerza invisible que aceleró momentáneamente el crecimiento del mundo justo después de su nacimiento, como la levadura añadida a la masa. Los nuevos datos del Webb casi reconciliaron a los astrónomos.
🎯 Durante ese breve instante en que actuó la energía oscura temprana, el Universo pudo haberse expandido más que en los miles de millones de años siguientes.