La velocidad de expansión del Universo se mide de diferentes maneras y los resultados no coinciden. Nuevos datos de los telescopios JWST y DESI ayudaron a probar la idea de la «energía oscura temprana», un breve estallido de energía tras el Big Bang. Resultó que casi elimina las discrepancias, como calibrar un velocímetro con dos señales. ¿Será esta la solución del enigma?
Dos métodos para medir la velocidad de separación de las galaxias han dado cifras discordantes durante décadas, como dos termómetros en la misma habitación con lecturas diferentes. Uno se basaba en estrellas cercanas, el otro en la luz antigua del Big Bang. Adam Riess, a partir de supernovas, obtuvo un valor de aproximadamente 73, mientras que el satélite Planck, a partir de la radiación de fondo, obtuvo 67 (en unidades arbitrarias).
Los astrónomos añadieron a los cálculos las observaciones del James Webb de las primeras galaxias y el mapa de ondas sonoras de DESI, así como la hipótesis de un breve estallido de energía oscura en el principio de los tiempos. Es como si uno de los termómetros hubiera estado expuesto momentáneamente a una corriente cálida: su lectura aumentó ligeramente y la discrepancia casi desapareció.
La energía oscura temprana no es la que acelera el Universo actualmente. Fue un impulso fugaz de «antigravedad» que desapareció antes de que aparecieran las primeras estrellas. Su rastro: los patrones de la luz antigua se volvieron ligeramente borrosos (en un pequeño porcentaje), lo que suavizó la disputa. Así, el modelo estándar del cosmos recibió un ajuste fino, y la expansión del Universo se describe sin conflictos.
🎯 Durante ese breve instante en que actuó la energía oscura temprana, el Universo pudo haberse expandido más que en los miles de millones de años siguientes.